sábado, 30 de marzo de 2013

Útero de cristal


Un bosque, refugio uterino cálido.
Un incendio el andar de tus cabellos
Y la muerte misma en una sonrisa.

Espejo dual de dos caras, monstruo de
dos cuerpos, el mundo se incendia a tu
alrededor.

Los calidoscopios son tus armas de belleza,
ante el juego propio de la muerte a la que
te impones e impones a los demás.

Miles de niños muertos cuelgan de las ramas
de los olivos en el medio del desierto, niños
y niñas que jamás serán tus hijos.

Besada por el diablo, enamorada por el diablo,
caminas entre las llagas de  la tierra condenada
con tu belleza uterina, con tu belleza de llama.

Catacumbas en tu cuerpo


 Observar ese afuera
 irse hacia fuera
 del interior al aire
 de las entrañas a lo real.

 Piensa en aquello que esta
 detrás del cristal… lo piensa
desea traspasarlo, acariciarlo
sangrar con el, morir con el .

No quiere más caricias de extraños
ni camas incomodas, ni cuerpos
fríos… no quiere más…

Quiere estallar en infinitud contra
en contra de todo, inclusive de la belleza
de su belleza, en su cueva uterina, en
su garras de ángel felino.