viernes, 26 de abril de 2013

Soñé con vos hace unas semanas, eras un niño pequeño que me regalaba un sobre de papel lleno de cosas a las que yo miraba sin interés. Yo tocaba el piano, mientras hablabas con mi hermana. Cada mirada que yo dirigía hacia a vos no cambiaba seguías siendo un niño, frágil, lleno de miedo a la soledad... y eso realmente ya no me afectaba en nada, no me afectaba ya.

martes, 9 de abril de 2013

un 9 de Abril


Nos abrazamos por última vez aquella tarde de medio invierno,el gris nos invadía por todos lados, todo comenzaba a ser viejo a nuestro alrededor. Tu cabello en el aire, el mió en mi cara, los demás caminando entre nosotros, frecuentándolos, fumando, soportando el frío.Caminábamos como si fuera el último recorrido,alejados  yo riendo, vos a medio sonreír tan joven, tan frágil y liviano.
Tantas cosas, tantos recuerdos, el atelier en mi casa, tus dibujos y mis acuarelas colgadas en la pared. Las mañanas juntos en la cama, los pájaros y el árbol que llegaba a la ventana del departamento, tu tapado de doble fila de botones en la silla junto a mi ropa, tus medias entre mis pies… y ahora tan solo nos queda este abrazo de tardecita, y no quiero soltarte, no quiero que me sueltes, quiero tomar un café y que vengas a dormir a mi casa, a mi cama, quiero retratarte en mis ojos de papel, quiero dibujar un desnudo para mi y así recordarte para siempre, recordar tu piel... recordar este abrazo que nos estamos dando mientras pienso en todo esto.

















viernes, 5 de abril de 2013

Puntos cardinales,
extensiones polares
y un universo escondido.

Jardines extravagantes,
mares interiores que navegar
y un desierto al que darle de beber.

Palabras encadenadas en caravanas
viajan por ciudades extrañas, laberintos
de cementos, huesos, hierros que rechinan
entre pasos y gritos.




lunes, 1 de abril de 2013


Los árboles visiones ocultas,
altares de pájaros exóticos.
Solía soñar que volaba hasta
aquellas alturas.

Pero el agua reflejaba como
un espejo mi cara sin piedad
algo oculto se percibía…

Las estaciones corrían, como los
días tachados en el almanaque
y el sueño seguía intacto en mi.

Con el pasar del tiempo aquel árbol
abandono mis sueños, yo también
abandone aquellas visiones, abandone
las esperanzas de estallar en inmensa
pasión al ver lo invisible, al ver tu rostro

Camine ciegamente hasta topar con este
páramo interno, subyacente a lo demás
un lugar donde buscar lo que no existe
un lugar donde enterrar el olvido. 

Sería hermoso cruzar la frontera y tener un amante, un silencio, algunos libros, una calavera, una tormenta en un vaso, caricias guardadas en pequeñas cajitas, un mar de tul, un cielo de relámpagos orgásmicos y una cama caliente, una casa donde reposar los días convertidos en noches, un jardín donde volver a jugar.