lunes, 1 de abril de 2013


Sería hermoso cruzar la frontera y tener un amante, un silencio, algunos libros, una calavera, una tormenta en un vaso, caricias guardadas en pequeñas cajitas, un mar de tul, un cielo de relámpagos orgásmicos y una cama caliente, una casa donde reposar los días convertidos en noches, un jardín donde volver a jugar.

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